34 años
Una explosión quebró la calma y abrió una herida que aún permanece. El 17 de marzo de 1992 marcó un antes y un después en la historia argentina: por primera vez, el terrorismo internacional irrumpió en la vida cotidiana con un coche bomba que atacó la Embajada de Israel en Buenos Aires. No fue solo la destrucción de un edificio diplomático, sino un golpe directo a la convivencia, a la seguridad y a la creencia de que el terror era una amenaza lejana. Por eso, la memoria no es un ejercicio del pasado, sino una responsabilidad permanente.








